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Celos y ansiedad

 Los celos son demonios. No los vemos, no los queremos ver, pero los sentimos cuando acechan. Toman nuestra garganta, asfixian nuestras inseguridades, y con el mayor de los tormentos escupen flamas en forma de insultos y de machismos más que bien aprendidos. Los celos confunden, entre ser amados y ser rechazados; y muchas veces encarnan la frustración del deseo no deseado.  Los celos son frustración. Aquello que nace del deber, del debió, del por qué no es. Y por ello ello toman nuestra tinta digital, convierten nuestros pensamientos en indirectas, nos exigen reclamar lo que queremos y merecemos. mientras nuestra alma llora en los vestidos de cómo comportarnos frente a los otros hombres, o lloran mientras caminas dejos al tiempo que nosotros caminamos hacía el rincón de un recuerdo de abandono a nuestro pasado. Los celos son ansiedad. Una ansiedad intempestiva, violenta, fúrica, que hiere porque teme el rechazo, porque no sabe cómo amar, porque no aprendió cómo amar ¿Por qué n...

Luciérnagas y reflejos

Creo que todas las personas buscamos compañía. Al menos eso pienso ahora aunque no lo pensaba en el momento. Porque en ese momento, cuando solía encontrarlo en el parque, pensaba que estaba loco cada vez que asomaba a verlo platicar frente a reflejo con una calma que nunca mostraba. Era un día normal, uno de esos días normalmente soleados en resentimiento. Esa tarde, junto a Ricardo, él llegó a casa con la mirada clavada en el piso. Por un momento pensó en perderse, en desaparecer, pero aventó su mochila a la cama, agarró sus llaves, y montó su bicicleta hacia la glorieta cercana cubierta de árboles de jacaranda a medio florecer y mucha melancolía. Su corazón palpitaba como solamente palpita la vergüenza, como solamente palpitan los sentimientos, como solamente resuenan los recuerdos, como solamente se pierden los anhelos. Nadie sabía por qué él siempre se marchaba a ese lugar cada vez más que se sentía así, cada vez qué pasaba días así, cada vez que quería se arrancar el corazón así, ...

Quiero ser un payaso cuando sea grande

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“¿Sí él que está tonto puede resolver multiplicaciones de dos dígitos, por qué ustedes no pueden?” Esas palabras las escuché de una maestra en mi segundo año de primaría que debió ser el tercero. Recuerdo que estaba aburrido en la clase, y los números me distrajeron por un momento mientras todo era silencio. No obstante, las palabras me dolieron como me dolía no estar en tercero, como me dolía haber repetido primero; porque ––por qué–– esas palabras me recordaban que seguramente yo era un tonto.  Por los pasillos de esa escuela escuchaba rumores, fragmentos de rumores. Y en las cenas familiares me escondía en el baño escuchando repeticiones de rumores mientras olía fragancias con aroma a licor mediocre y perfume de tienda departamental de medio pelo. Lo que escuchaba, lo que sentía, lo que percibía se puede resumir en una sola oración no religiosa, pero sí dolorosa: “Repitió primero de primaria porque en su nueva escuela pensaron que tenían retraso mental”. En ese momento, cuando e...

Albantraz

      Albantraz Nadie sabe lo qué es el dolor. Al menos, nadie lo sabe hasta que el dolor se apodera de nosotros de frente, sin avisarnos, sin frenar, sin alertarnos, sin tener piedad en el silencio de sus palabras que nos muerden en el aquel lugar donde las mariposas mueren. Por un momento, incluso la luz más brillante del sol se apaga con un adiós, con un arrepentimiento, con la tristeza, con la soledad, y con la profunda duda de lo que sigue.  Nadie sabe ni está preparado para el dolor, y él tampoco lo estaba. Sus ojos se abrieron ante una noticia repleta de desesperanza mientras él esperaba todos los días, a la misma hora, cuando el amanecer rompía las olas, la llegada de sus padres. Pero más meses de los que debía esperar esperó sin que al final tuviera sentir nada; luego, llegó la desesperanza.  Bajo la luz del sol él escuchó la noticia: "tus padres fallecieron". Las olas del mar se rompieron contra las rocas que protegían el puerto, pero estás también se ...

Voy a morir esta noche

Voy a morir esta noche. Voy a morir mi tristeza, mi soledad, mi ansiedad y mi cordura. No puedo volver a nacer, pero por fortuna puedo morir para darle estos ojos míos a esa persona, ese ser, de loca sonrisa. Así que voy a morir, para un nuevo mundo, y darle a ese ser los años que me quedan; que le quedan a este cuerpo para haga son su intempestiva sonrisa los bailes que desea.  Gusto conocerles, y adiós. 

Carta a la ansiedad

Ansiedad, lo único que quisiera es que me dejes de seguir, de perseguir, de molestar, de fastidiar, de ser mi sombra en cada un momento en cualquier instante, en cada esquina, en cada suspiro. Por favor —te lo suplico—, dame un rato descanso, de repaso de buenas intenciones, y aleja de ni aquellos malos pensamientos con los que me envuelves con ceniza que no le deja de hablar a cada resquicio de mi paciencia y mi esperanza. Te lo ruego de buen corazón, desaparece, aléjate de mí por favor: —por favor déjame respirar una vez más aire fresco sin preocupaciones de un posible mañana o de las tragedias del futuro de aquella enfermedad que no sé si realmente tengo porque tengo mil culpas de todo aquello que hice mal un momento que no recuerdo o que avergüenza recordar.   Deja de abrazar mi pecho como si quisieras reconfortarme cuando en realidad quisieras enfadarme, preocuparme en demasía con la atención que de por sí ya tengo en vistas al pasado. Ya que tu sabes que yo sé que no puedo e...

Hablemos de ansiedad

 Pensaba escribir esto en mi publicación de final de año en esa plataforma donde la gente ama a escucharse a sí misma, así como al el eco de sus propios pensamientos alimentados por algoritmos que sólo buscan incrementar la ganancia de unos cuantos emprendedores y gentes detraje que se sienten libres. Sin embargo, mientras mis gatos planean matarse entre sí, me di cuenta que hablar de este tema requería su propio espacio: ––sobre todo por lo ridículamente íntimo que es––. Por consiguiente, dedico estas palabras para hablar de mi ansiedad. Hace poco mi directora de tesis me llamó la atención por mencionar el tema con uno de mis asesores. Y con base en mi pocas virtudes sociales considero que el comentario fue correcto. La gente no tiene que estar conociendo todo sobre tu salud mental ni sobre tus estados emocionales, así como las necesidades ligadas a estas. Aún así la palabra ansiedad es importante para mí. Y de alguna manera creo que debe de seguir siendo parte de mi carta de pres...