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The Rain and the Window: Anxiety of Abandonment

The Rain and the Window: Anxiety of Abandonment The boy spent hours by the window in his room. No one would see him; no one cared, and he didn't even want to be seen while unleashing his imagination to conquer loneliness. His broken voice couldn't compete with the taunts, and his arms couldn't face the onslaught of the elements. Nevertheless, day after day, he waited patiently by the window in his room. The rain came, the television told stories of zodiacal warriors, and he remained motionless at the edge of the window, gazing at the street. Hours passed, then weekends, and sometimes even weeks, but his waiting never ceased. Occasionally, he blocked out all noise and isolated himself from distractions, not to miss the sweet jingle of the keys at the entrance door, signaling someone's arrival. And so, time passed, keeping his thoughts, longing for the company of a cat that didn't know it was supposed to love him and always returned with a different body to keep him f...

La lluvia y la ventana: ansiedad por abandono

  La lluvia y la ventana: ansiedad por abandono El niño pasaba horas junto a la ventana de su cuarto. Nadie lo vería, a nadie le importaba, y él ni siquiera quería ser visto mientras desataba su imaginación para vencer la soledad. Su voz quebrada no podía competir con las burlas, y sus brazos no podían enfrentar los embates de los elementos; sin embargo, día tras día, esperaba pacientemente junto a la ventana de su cuarto. La lluvia llegaba, el televisor narraba historias de guerreros zodiacales, y él permanecía inmóvil al borde de la ventana, con la mirada fija en la calle. Pasaban las horas, luego los fines de semana y a veces incluso semanas, pero su espera nunca cesaba. En ocasiones, bloqueaba todos los ruidos y se aislaba de cualquier distracción, para no perderse el dulce tintineo de las llaves de la puerta de entrada, señalando la llegada de alguien. Así, pasaba el tiempo, guardando sus pensamientos, anhelando la compañía de un gato que no sabía que debía amarlo y que siempr...

Luis Morton

Tus cabello es como el viento por la noche. Es ondulado, tristes y con unas cuentas estrellas blancas.  Pero como el viento, este cabello negro se mueve en ondas llenas de brisa para secar las lagrimas.  Tus ojos son como la madera de los árboles. En ellos varios anillos de años de curiosidad aprecian. Con una forma no uniforme que invita a ver secretos han vistos en las vistas de las vidas que tu alma no olvida.  Tu voz es poco clara, como un río en el atardecer. Pero no te dejes engañar, que con palabras los secretos del mundo se reflejan cuando hablas. Que la gente te escuche cuando las escuches, que ambos se perderán en una aventura.  Tu cuerpo es mármol maltratado. Pero tu esfuerzo lo cincela poco a poco, lo altera poco a poco, lo hace sentirse pleno poco a poco. Y como tu piel que brilla por tu paciente cuidado, este cuerpo, así como tu ser, sanará y resplandecerá.  Y tus pasos resuenan como relámpagos. Estos no se rinden porque no saben cómo. A pesar de a...

Crisis

 Please stop my head from thinking. Stop it from putting these emotion in my heart, from making me feel that everything is going to be bad. I want to cry, like the rain I wanna rage: alone, forever in this room where nobody can see, where no-one can hear my voice. 

El reflejo en la luna

Camino de noche siempre entre delirios constantes  perdida de ti y perdido en ti ilusión de cristal amante de los sueños  media melodía  luz que se refleja en esta luna  mi estimado sol eterno 

Con los dos pies

  Con los dos pies  La ansiedad es gigante que solo se controla con la destreza de dos pies, con la fuerza de dos piernas, y con un espejo con el cuál mirar cómo te sientes y cómo haces sentir a los demás. De otra forma, solamente caminas de manera insensata en el bosque que despierta todos tus miedos, solamente ves la mitad de la realidad con ojo, y solamente puedes escuchar las palabras que se repiten en tu pecho cubierto de los demonios. Sin dos pies, sin dos ojos, sin dos oídos, nada más te darás de tu dolor, pero no del dolor que imprimes en otros; escucharás tus llantos, no sabrás la impresión que dejan tus llantos en las personas que se acercan a ti. Y sin dos pies cogiaras para siempre. Manipularas a las personas sin darte cuenta con toda tu angustia en mano, porque no podrás ver cómo te miran, cómo las haces sentir, cómo las alejas con tu ira nacida de la desesperación. Y así deambularás casi por por siempre, eternamente en mil momentos, en ira, en furia, en dolor, qu...

Las pulgas

La ansiedad no es sólo el ataque de pánico, el miedo seguido de la depresión, la ira seguida de la culpa por la propia ira. No, la ansiedad se manifiesta como pulgas en tus rodillas, piquetes en tu brazo, bichos que recorren toda tu alma y que atormentan poco a poco tus pensamientos. Así pues, la ansiedad se ace presente como fantasmas pequeños en esos momentos constantes que no te dejan mantenerte quieto, que te hacen dudar cada suspiro, y que te hacen suspirar cada decisión.